Desventura comenzar esta aventura habiendo tanta creatividad. Sigue. Sigue. Adolece simpleza.
Más leer que escribir.
En el imperio de la letra no hay soberano.
Desventura comenzar esta aventura habiendo tanta creatividad. Sigue. Sigue. Adolece simpleza.
Más leer que escribir.
En el imperio de la letra no hay soberano.

Memorias de una noche intranquila y divagada, como todas las demás noches.... Soñaba el sábado que un lechón grasoso me perseguía, algo quería de mí y al parecer era compañía. Yo no le quería cerca y huía. Le atropellaba, perdía una pata y una señora rica le recogía. Quizá lo que más impacto me causó y que con más terror aún recuerdo era el “rostro” de facciones humanas del lechón que, suplicante, pedía de mí, compañía. Era el repudio a ese ser lo que me mantenía corriendo. Qué grasoso sueño y vaya que fue desagradable....
De divagues y terrores internos...
Desde hace días el subconsciente me pide sostener las manos de mujer. Desesperado quiere estrecharles... Dentro de poco ya ni siquiera ese dulce sentimiento, blando, sencillo y supremo será posible fabricarlo...
Inventemos un lenguaje de miradas limpias como para mirar directamente al alma. Que las palabras sirvan para mantener a la lengua ejercitándose, nada más… Inventemos un lenguaje de miradas únicas para cada sensación, para cada sentimiento, para cada momento. Démosle semántica y gramática… que así nos entendamos: con miradas limpias.
No pierdas de vista mis ojos que aquello que no puedo decir con palabras estará pendiente de que tú lo descifres en mis ojos.
Inventemos un lenguaje de miradas limpias y volvámonos uno.
Música. No es suficiente para entender la inmensidad de una existencia. Piensa en ella. Cuéntame de ella. De tu esperanza. De lo que esperas. De lo que hay dentro de ti. Del amor que guardas. De la esperanza que te rebasa.
¿Quién eres? ¿Quiénes somos? Misterio sumergido en dolor. Desesperanza. Lucha sin bandera. ¿Por qué no estrecharte?
Perdona lo metiche. Quieres ir a España. Estuve. No estoy. Quieres ir. ¿Cómo? ¿Cuándo? Nunca tuve patria. No la tengo. Incógnita. ¿Cómo? ¿Cuándo?
En un día cualquiera el corazón se destapa. El corazón del hombre, que sufre de arritmias, late como si nada…y de repente: ¡zas!, golpazo. Ignorarme, decirme que no soy yo. ¡Qué mentira! Hace unos días circulaba una cita pregonando que sería un error no reconocer a Hitler como humano. Su maldad, perversidad y desazón tan humanos como humano amar.